Pareciera que los problemas que enfrentamos como colombianos, nunca antes los hubiéramos vivido, incluso el actual hueco fiscal que tiene el Estado de 14 billones de pesos para financiar el presupuesto del 2019, situación que forzó al gobierno del Presidente Duque  a presentar la ley de financiamiento, que quitándole el bien pensado título publicitario que lleva, no es más que una reforma tributaria.

Pero la verdad, es que ésta no sería la primera vez que estamos desfinanciados, ni tampoco es la primera vez que sale un Presidente o un Ministro de Hacienda con una reforma tributaria debajo del brazo, en Colombia llevamos desde 1990, 14 reformas tributarias, es decir que en promedio cada 2 años los colombianos nos vemos envueltos en una discusión y angustia como la actual.

Esta reforma llevaría a que los colombianos paguemos un IVA del 18 % en productos tan esenciales, como el arroz, los huevos, la leche, los frijoles, el pescado, las hortalizas, que se pague también IVA cuando compremos una casa,  que se le aplique retención en la fuente a las pensiones, que se aumente el  impuesto al patrimonio, y el impuesto de renta a las personas naturales.

Lo que no se explica es que gravar con IVA la canasta familiar y colocar nuevos impuestos a los colombianos,  impacta el bolsillo de los trabajadores y de la clase media,  desencadenando un efecto negativo en la economía nacional, ya que si las personas tienen menos dinero, compran menos, las empresas invierten y producen menos, se disminuyen los empleos y no crece la economía.

Por otro lado, el IVA tendría un fuerte efecto sobre la inflación, llevándola a un 7%, no olvidemos que la literatura económica  llama a la inflación el impuesto a los pobres, porque es la población que más sufre sus consecuencias, no podemos hacerlo esto a ellos.

Pero entonces si el IVA es tan malo y tiene consecuencias tan nefastas, ¿por qué empeñarse en aplicarlo?  ¿No existen otros caminos?, aquí algunas ideas.

El Estado debe disminuir el gasto, no es casualidad que llevemos 14 reformas tributarias, esto habla de un Estado que solo se ha preocupado por aumentar su gasto, pero no por mejorar sus ingresos, este gobierno debe reducir el tamaño del Estado, en cuatro años este presidente no se puede ir y dejarnos sin plata, como lo hizo su antecesor.

La ley de financiamiento ignora una fuente importante en materia de recursos, no incluye medidas, ni un plan de lucha frontal contra la evasión,  el año pasado dejamos de recibir  por este concepto 86 billones de pesos, si tan solo recuperáramos el 15% de los impuestos que se evaden, tendríamos los 14 billones y nos evitaríamos este dolor de cabeza.

Por último esta reforma debe  ayudar a las pequeñas, medianas y grandes empresas, ellas son las responsables de la generación de oportunidades del país, actualmente por cada 100 pesos que gana una empresa tiene que pagar 70 pesos en impuestos, esto nos resta competitividad, desincentiva el emprendimiento, disminuye la inversión de los empresarios, aumenta la informalidad laboral quitando la oportunidad a que los colombianos puedan emplearse.

Señores gobierno, como lo pueden ver, sí existen otras alternativas a cargar con nuevos impuestos a los colombianos, es claro que el IVA no es la única solución.