En adelante cada partido político que tenga a uno de sus miembros con procesos judiciales en firme por vínculos con grupos armados al margen de la ley, no podrá reemplazar al congresista judicializado, por el siguiente en la lista electoral, lo que  significa que por el proceso abierto a Javier Cáceres por delito de concierto para delinquir agravado, en su modalidad de promoción de grupos armados ilegales”, se aplicará el castigo para Cambio Radical que se conoce con el nombre de Silla Vacía.

Dicha figura se aprobó en la reforma política aprobada en 2009, con el fin de responsabilizar  al partido político por no haber establecido los filtros necesarios que hubiesen evitado que sus listas fueran permeadas por la ilegalidad.  

La silla vacía se aplicará para congresistas  que tenga proceso judicial en firme,  con posterioridad a la aprobación de la reforma y no tiene juego cuando la sanción provenga de la Procuraduría General de la Nación, por tratarse de procesos disciplinarios, lo que quiere decir, que en el caso de la Senadora Piedad Córdoba, el Partido Liberal podrá reemplazar esa curul, siempre y cuando su caso no tenga efectos judiciales en la Corte Suprema de Justicia.

De igual manera podría suceder con los casos que en estos momentos se encuentran en investigación previa por Parapolítica y Farpolítica, los que en el hipotético caso de que entraran en investigación formal, por abrirse en fechas posteriores a la   aprobación de la norma, con seguridad se perderían las curules, si llegasen a ser detenidos.

La aplicación de la silla vacía pondrá a pensar no solamente a quienes resulten afectados, sino también a los partidos políticos a los que pertenezcan, puesto que  en ambos casos se verían afectados políticamente, hecho que en adelante les obligará a cuidar y vigilar a los militantes y miembros de sus listas.